Daniel F: "No nos unía un gusto musical sino otras cosas"

Entrevista de Exilio Interior con el cantautor y cantante de la mítica banda punk peruana Leuzemia

Lee y descarga Exilio Interior 07 fanzine

Entrevistas con Mantente Libre y Conciente (Arg), Fracaso (Vzla), Martín Sorrondeguy (USA) y Ausencia de Orden (ADO). Clásicos del punk latino, reseñas y columnas.

Guille: "Gracias al hardcore punk llegué a distintos espacios libertarios"

Estimulante entrevista con el vocalista de las bandas "Eterna Inocencia" e "Ingobernables" de la región Argentina

A pesar de Lorenzo Morales (Muertos de Cristo / Noi de Sucre) existimos

Respuesta a las desafortunadas declaraciones al periódico CNT del ex vocalista de Los Muertos de Cristo sobre el movimiento anarquista latinoamericano

Archivo de fanzines venezolanos

Consulta aquí un archivo en construcción de fanzines hechos en Venezuela

jueves, 10 de noviembre de 2011

Canchunchú Florido (2003)

En un año de mierda para Venezuela (2003) sale este fanzine, otro de los antecedentes del Exilio Interior. En esta oportunidad:
- Entrevista a Penny Rimbaud (Crass)
- Cuentos de la Cripta
- Sin fronteras por Chile
- La mítica sección "Discos de la maracucha"
- Galería de muertos vivientes
Todo con estética horror punk, que lo emparentaba con el también raro e inconseguible "Epa isidoro"



sábado, 5 de noviembre de 2011

Des-acato: "Todos los actores armados son estructuras verticales autoritarias y obtusas"

Por Exilio Interior
(Publicado en Exilio Interior 03, enero 2010)

Fernando, de Cria Cuervos, nos acercó el demo de esta furiosa banda crust de Bogotá, la cual no tiene pelos en la lengua para llamar a las cosas por su nombre. Les mandamos un email, que contestaron amablemente, con lo que pudimos largarles las siguientes preguntas:

1) Mucha gente que lea este fanzine quizás no ha escuchado la música que realizan, ni conozcan su proyecto. Por eso, para comenzar, hagan un resumen de la trayectoria de la banda y del tipo de sonido que intentan difundir.
Rta: Des-Acato se forma a mediados de 2005, desde su inicio la banda ha tratado de consolidar un sonido propio, con letras reflexivas, críticas y propositivas. Que hablan de la problemática actual en Colombia, como es: la guerra interna, la privatización de las entidades públicas, principalmente las relacionadas con la salud y educación, el mercantilismo dentro de la revolución y el maltrato infantil, ente otros.  Así mismo, planteamos cuestionamientos acerca del progreso, la contaminación, los medios de comunicación (control), las políticas de movilidad como el transporte masivo, y algunos aspectos de la lucha libertaria y anarquista.
Con fuertes influencias del punk, hard core, crust, grindcore y metal, se consolida un sonido propio. Des-Acato puede definirse como una banda de Crustpunklibertario. Siendo un proyecto de carácter libertario, trabajamos mediante métodos horizontales, creemos en el apoyo mutuo, totalmente autogestionarios y practicamos el Hazlo Tu Mism@ (H.T.M.).
Desde sus inicios, la formación de la banda ha cambiado, varias personas han aportado en su evolución. A la fecha Des-Acato está conformada por 3 integrantes: Lucas (Guitarra), Javier (Batería) y Mauricio (guitarra y voz). Los integrantes pertenecemos a Subsistencia Ditro, a ediciones El filo de la Palabra e individualidades activas.

Desde comienzos del 2007 hemos participado en diversos recitales, procurando ser parte de procesos sociales y políticos antes que musicales, nuestra acción va más allá del ruido. Nos interesa hacer resistencia y generar conciencia, preferimos eventos encaminados a recolectar recursos para proyectos autogestionarios o causas sociales.

Como material a la fecha, tenemos nuestro demo titulado "Futuro incierto", salió en septiembre del 2008 a las calles, 100 % HTM (DIY). Y nuestro primer trabajo titulado “El mañana será aún peor….” se encuentra en proceso. Llevamos en la producción del disco más de un año, ha sido un trabajo totalmente independiente y autogestionado, lento pero satisfactorio.

2) Una de las primeras cosas que nos interesó de su demo "Futuro Incierto" fue que si bien critican a los grupos paramilitares de su país, también cuestionan a los llamados grupos guerrilleros, lo cual es una cosa poco común entre las bandas punk y hard core de Colombia, incluyendo de la llamada "escena libertaria" ¿Es cierta esta apreciación?, ¿Por qué sucede esto?
- Rta: La apreciación realizada por ustedes es correcta,  desde nuestro punto de vista todos los actores armados son estructuras verticales, autoritarias y obtusas,  que practican el poder coercitivo como mecanismo para desarrollar su “revolución”.  Por otra parte somos consecuentes con nuestra visión del pensamiento anarquista y libertario, no creemos que la libertad de los individuos se consiga en base a la autoridad o a cualquier organización vertical.



3) Con relación a la pregunta anterior, y para comprender mejor su propuesta, queremos que nos expliquen por qué es posible poner en el mismo nivel a los tres actores del conflicto colombiano: "ni guerrilla, ni gobierno, ni paramilitar", como dicen en su tema Guerra/Muerte.
- Rta: La propuesta de estos actores cumple con el principio maquiavélico de que el fin justifica los medios, dejando a un lado los procesos de emancipación construidos colectivamente, en los cuales las necesidades  del pueblo, son realmente los motores del cambiado.

Además es evidente que existen prácticas comunes entre estos tres actores, como son: desapariciones forzadas, masacres, narcotráfico, secuestro (detenciones ilegales), extorción, abuso de autoridad, cada una de estas bajo mascaras como son, el deber patriótico, la búsqueda de la revolución social o la purificación de la sociedad. Mascaras que logran nutrir esta guerra interna que lleva más de 50 años, y que para cada actor representa un negocio muy rentable, en el cual el único perdedor es el pueblo.

4) Para agotar el tema y pasar a otros asuntos, recordamos que en pleno apogeo del llamado "rock subterráneo" en el Perú, Daniel F, vocalista de Leuzemia, expresó en una entrevista que Sendero Luminoso había infiltrado a todos los sectores de la sociedad peruana, incluyendo a las instituciones del gobierno, por lo que no le parecería extraordinario que algunas bandas de la llamada "mancha subte" tuvieran algún tipo de filiación con las ideas del presidente Gonzalo. Estableciendo los paralelismos, ¿es posible que exista una situación similar en Colombia?
- Rta: Si, es algo muy posible, algunas bandas y entre otras unas con integrantes amigos o conocidos por nosotros, presentan gran afinidad con los actores de izquierda  del conflicto colombiano. No obstante están en todo su derecho de proponer alternativas, independiente de que no estemos de acuerdo con estas, y es algo que siempre dejamos claro. Como anarquistas y libertarios estamos contra toda estructura vertical, cuestionamos y criticamos destructivamente sus planteamientos, por que la experiencia nos ha mostrado la consecuencia de este tipo de prácticas y procesos. Siempre será un debate pero nunca será una causa perdida.

5) Colombia tiene una larga historia de bandas punk y hardcore, con un sonido propio y definido a través de los años. ¿Ha logrado desarrollarse un género como el crust?, ¿qué otras bandas nos recomendarían?
- Rta: Afortunadamente el género ha tomado mucha fuerza,  principalmente con bandas libertarias. No podemos negar que haya sido un proceso difícil, la gente no acepta fácilmente estos géneros tan “ruidosos”, que en la mayoría de los casos están desligados de los guetos.  El crust es un género que no es nuevo,  simplemente llego muy tarde a Colombia, y cuando llego no fue comprendido.  No obstante, para muchos de nosotros es la mejor manera de expresar nuestro inconformismo y nuestra rabia. Es por esto, que Des-Acato a llevado este género a diversos espacios, como festivales libertarios, acciones directas como el primero de mayo del 2008, y otros espacio ajenos al crust, mostrando que es una alternativa musical con un transfundo político muy claro.

Existen varias bandas que hemos conocido en estos años, que podemos recomendar por su aporte político y/o musical, como son: agitación (Medellín), arroja la bomba (Medellín), KRH (ibahell), TKT (Manizales), Oposición (Bogotá, extinta), Frente urbano (Bogotá, extinta) y CH (ibahell, tocan a veces).


6) Existe una polémica antigua entre las bandas con letras políticas y bandas que, además de la música, realizan trabajo social. ¿Puede la música por si misma generar un cambio de algún tipo?
- Rta: La música antes que ser un medio de diversión es una herramienta para difundir; difundir nuestras propuestas políticas, propuestas económicas (autogestión, HTM) y criticas. Es un medio de reflexión, y pude lograr una transformación social cuando la música y la coherencia con las letras toman un carácter primordial. Los integrantes de Des-Acato tratamos de llevar el contenido de nuestras letras y propuestas en todos los instantes de nuestras vidas, de esta manera desarrollamos cambios a partir de la práctica personal y colectiva. Es así, como logramos reproducir estas prácticas en otros espacios diferentes al musical, en donde procesos de liberación y autogestionarios son más que necesarios. Para esto los integrantes de la banda desarrollan proyectos alternos para complementar nuestras propuestas. En resumen creemos que la música si puede lograr un cambio tanto individual como colectivo, lo que lo llevaría a una esfera social, solo es necesario el compromiso y las ganas de hacerlo.

7) Enumeren 5 libros, 5 fanzines y 5 películas que llevaran a una isla desierta.
- Rta: Libros: Zona temporalmente autónoma (Bey Hakim), las venas abiertas de América latina (Eduardo Galeano), Biofilo Panclasta (Orlando Villanueva y otros),  Manifiesto Anarquista (Anselme Bellegarrigue) y Ensayo sobre la ceguera (Jose Saramago).
Fanzines: los chicos de la calle, Exilio Interior (esta bueno)….
Películas: No logo (documental) , la tercera guerra mundial (documental),  la pesadilla de Darwin (documental), la vendetta  y gracias por fumar.

8) Con que banda desaparecida les hubiera gustado compartir escenario y porque
Rta: Realmente son varias, entre estas las siguientes: Oposición (Bogotá): una de las primera bandas de crust que escuchamos, y que realmente nos gusta mucho, tanto en lo musical como por las buenas letras, además estaba integrada por individuos activistas, que participaban en diversos procesos anarquistas. Subsistencia: banda mexico-americana, con letras muy fuertes,  que sirven de gran influencia para nuestras letras, muy buen sonido, desafortunadamente la primera vez que la escuchamos ya se encontraba extinta. Estigia (España): banda con un sonido muy fuerte, muy buenas letras y con un gran compromiso con el HTM, esto último por experiencia propia, debido a que con uno de los integrantes (Ivan) hemos desarrollado algunos intercambios de material y de apoyo.

9) Para finalizar, expresen lo que consideren importante y no hayan podido decir en las respuestas anteriores.
- Rta: Lo último que podemos decir  es muchas gracias por contar con nosotros,  esperamos que con estas respuestas puedan entender un poco lo que proponemos como proyecto musical y político. Resulta muy importante para nosotros este tipo de contactos con hermanos y vecinos, y aún más por que a finales de este año estaremos tocando en varias ciudades venezolanas, junto a bandas con las que tenemos gran afinidad políticas y una buena amistad. Así que esperamos pronto conocerlos y poder compartir con ustedes.

Salud y libertad
Des-Acato
des.acato.bjls@gmail.com.co


Apatía No: “Debemos ser más unidos y tratar de no competir”

Por Exilio Interior 
(Publicado en Exilio Interior 02, agosto 2009)

El concierto realizado en Caracas el pasado 30 de mayo de 2009 confirmaba la vuelta a los escenarios de la banda hardcore punk local Apatía No, quizás uno de los grupos punks venezolanos con mayor proyección en la escena independiente internacional. La presentación recorrió algunos de sus temas más conocidos, además de incorporar al tradicional trío una segunda guitarra. Le pasamos a Johnny algunas preguntas por e-mail, y estas son las respuestas, que vislumbran lo que podemos esperar del grupo en lo sucesivo.

1) Después de un tiempo de descanso, el que Apatía No realice algunas presentaciones genera muchas expectativas acerca de la continuación de la banda. ¿Vuelve Apatía No?
Apatiano= Antes que nada, gracias Rafael por realizar las preguntas para esta entrevista. Al realizar otras presentaciones, quizás las últimas evidentemente, no quiere decir que volvamos a ser el grupo constante que hacia 20 ó 30 conciertos al año. Esto es muy extenuante y todos los que integramos la banda tenemos muchas responsabilidades y obligaciones con nuestros trabajos oficiales y con nuestras familias. Un grupo quita muchísimo tiempo. Hacer conciertos igual, y ni hablar de realizar un tour y grabar un disco. Hacemos esto porque nos gusta y lo vemos como siempre lo hemos visto: un medio para expresar nuestras ideas. Últimamente la escena ha estado muy decaída y el motivo de realizar estas presentaciones también viene como consecuencia de esto último. Queremos mostrar que SI se pueden hacer las cosas bien hechas sin mediocridad. Muchos grupos e individualidades -no todos- se conforman con hacer las cosas como salgan. Si las cosas se hacen, pensamos que se deben hacer lo mejor posible y de la manera mas profesional posible también.

2) Después de vivir durante un tiempo en Europa han vuelto a Venezuela. ¿Cuáles creen que fueron las mejores enseñanzas de estar en la escena hardcore punk europea y cuáles las cosas que menos les gustaron?
Apatiano= Precisamente, lo que hablamos en el último párrafo de la respuesta anterior fue lo que mejor aprendimos de la escena europea. Hacer las cosas lo más profesional posible y con una idea clara. Muy buena parte de la escena en Europa es muy organizada en sus actividades y muy puntual. La idea es no hacer las cosas por hacerlas. Si las cosas las haces, las haces de corazón. Quizás la frialdad de la escena europea es lo que menos nos gustó. En muchos conciertos y actividades la gente a veces, o casi siempre, eran muy fríos. A ell@s les sorprendía nuestro carisma, nuestra sonrisa y nuestros abrazos. Imagínate, muchos grupos tocaban y ni una sonrisa daban al publico, claro eso no quita lo buenos músicos que se veían en tarima, pero ellos son así. En las actividades y marchas también uno ve mucho radicalismo. Eso es bueno hasta cierto punto. Muchos grupos veganos son muy radicales, si tomabas leche o comías carne dentro de un skuat podías ser hasta expulsado. Nosotros como vegetarianos, no nos pasó algo así directamente, pero indirectamente escuchamos de casos así.

3) Algunos de los miembros de la banda tienen proyectos paralelos, cosa que parece lo "normal" dentro de las bandas de hoy, es decir, tocar en varios grupos a la vez. ¿Nos pueden hablar de estos proyectos?
Apatiano= Pues si, algunos ya desintegrados y otros que siguen. Entre todas esas bandas paralelas en las que hemos tocado los últimos años están los grupos Zuschanden (Julia), Sicario (Erickson) y 100 Grados (Johnny)  entre otros. Son buenos proyectos, y en todos se han grabado temas, quizás Zuschanden ha sido el más importante hasta el momento por contar con dos discos (un EP editado en solitario y otro Lp split por editar aún) y algunos tours por Europa a cuestas. Sicario no ha editado nada hasta el momento, pero tienen los temas grabados para un EP, y 100 Grados existe un EP split en fabricación y otros temas más. Tener algún proyecto paralelo es bastante interesante porque puedes plasmar otros tipos de música o por lo menos enfocar las ideas de forma diferente. Apatía No tiene un estilo bastante marcado y hacer otro tipo de música con dicha banda a estas alturas representaría un cambio en ella que no queremos realmente. Para eso, en otros proyectos plasmas otras cosas y hasta otras ideas.

4) Hay quienes plantean que Apatía No tiene parte de los méritos de la expansión del anarcopunk en América Latina en los últimos años. ¿Cómo ven este movimiento en la actualidad?, ¿Se sienten parte de él?
Apatiano= Realmente sí, nos sentimos parte de la escena que piensa y hace las cosas de buena manera. Pensamos que en muchos casos y puntos de Latinoamérica hay dogmatismo. La gente se toma las cosas muy a pecho. Creo que debemos ser más unidos y tratar de no competir. He visto esto muy de cerca últimamente. A veces, a ratos se ve la escena muy estancada, pero es solo nuestra perspectiva, a veces no, pero en ese punto no somos quienes como para juzgar si esto funciona o no. Nos gusta aportar para tratar de ver y arreglar o mejorar cosas en donde la escena esta fallando, pero si supieran, muchas personas no les gustan las criticas así sean estas constructivas, es esos casos preferimos solo observar.

5) La última pregunta tiene que ver más con la cultura del fanzine que con la música. Queríamos conocer si hay fanzines que los hayan estimulado e influenciado y cómo eran esas publicaciones. ¿Tiene sentido el fanzine de papel en el mundo de myspace y facebook?
Apatiano= Localmente "el Provo" de Barquisimeto quizás sea uno de los zines que mas marcó, se que te reirás cuando te comentemos esto porque se que formabas parte de él. Ni hablar el "Realidad Hundida" zine que hacia Miguel muchos años antes de tocar con Apatia No. Esos zines eran puras fotocopias o esténciles, cortar y pegar, muy interesante esto, pero lo más interesante es que en la época (principios de los noventas), ese era el método porque no habían recursos y no existía ese boom de Internet. Es muy reivindicable por la época que se vivió. De afuera el zine “Escupe al alcalde” que hacia el apodado “Rey de España” un chico de España que tocaba en la banda “Destrucción” quizás sea lo más resaltante que se ha visto de un zine en muchos años. Este chico criticaba todo a más no poder y lo mejor es que criticaba cosas que nadie se hubiera atrevido a criticar, pero con muchas bromas y verdades.

Particularmente no nos gusta mucho el myspace, nos vimos obligados a abrir uno porque alguna gente ya había abierto 4 spaces de apatiano y no existía uno oficial. Luego, nos metíamos a leer y mucha gente nos escribía a esos spaces, y nosotros no podíamos ni siquiera responder porque no los habíamos creado nosotros. Imagínate, por eso Julia un día dijo abramos un space y le tomamos la palabra. Si el space es bien utilizado es una herramienta buena. Actualmente pues el zine de papel Si tiene sentido. ¿Como haces para leer en el baño? (¡risas!). La gente de hoy día, las generaciones que vienen, no les gusta leer. Todos los chamos adolescentes es puro un chat y un facebook. Un zine de papel o libros son importantes para ver si esta gente se despega un poco de la compu. Respecto al zine de papel,  parte de la escena nació y creció de los Fanzines escritos en papel. Son parte de la escena porque su esencia en si es totalmente ácrata. No se podría concebir una escena sin Fanzines. Una escena sin Fanzines no existiría porque sería algo muy extraño, quizás por eso la escena actual es extraña en si (¡risas!).


6) Lo que quieran añadir... Gracias por responder la entrevista
Apatiano = gracias Rafael por la corta entrevista. Te agradecemos el espacio para ser parte de este pequeño Zine. Cualquier duda, pueden contactarnos a través de las paginas:

apatia_no@gmx.net


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Memorias de un venezolano en la decadencia

Memorias de un venezolano en la decadencia (I)
Publicado en Exilio Interior 02

En el año del cataplún, en 1990, Barquisimeto era un gran pueblo con menos de un millón de habitantes, equidistante entre los campos petroleros del Zulia, el núcleo económico del país, y Caracas, el centro simbólico del poder. De mentalidad provinciana, con 4 ó 5 cines comerciales y un solo teatro, las expresiones culturales giraban en torno al folklore sonoro del cual la ciudad mostraba su pecho inflado de orgullo frente a todo el país. Esta circunstancia, por la que Barquisimeto era conocida como capital musical de Venezuela, era muy bueno para todos y todas… menos para quienes nos gustaba la música rock. Entre el espanto y el desprecio, algunas bandas de rock intentaban sobrevivir bajo los crepúsculos larenses sin mucha suerte: con alquileres de sonido prohibitivos, sin espacios para presentarse, con estudios de grabación inalcanzables por su costo, sin canales para mostrar y circular sus precarias grabaciones. Como si lo anterior no fuera suficiente, entre los ambientes de izquierda, que gozaban de buena salud en aquella tierra semidesértica de cujíes y tunales, el rock era visto, palabras más palabras menos, como una muestra irrefutable de la penetración degradante del imperialismo norteamericano. Ser rockero, en síntesis, era toda una proeza que no muchos podían sobrellevar con estoicismo y dignidad.

Las estaciones de amplitud modulada (AM) del espectro radiofónico local eran, por decirlo elegantemente, refractarias a las bandas cultoras del rock and roll en cualquiera de sus géneros. Las estaciones de frecuencia modulada (FM), que a pesar del poco tiempo de transmisión eran las más populares, se decantaban entre los estilos denominados tropicales y esos sub géneros que calzaban dentro del impreciso concepto de “adulto contemporáneo”. Por eso era posible, en determinados horarios y programas especializados, escuchar alguna agrupación de pop rock que estuviera punteando en la lista mundial de los más vendidos, pero nada más. No valían trucos baratos como aquello de telefonear insistentemente, simulando diferentes tonalidades de voz, para hacer peticiones de temas de nuestros artistas preferidos.

En aquel valle de lágrimas en donde sufríamos y llorábamos los rockeros guaros, en medio de la mayor de las soledades –recuérdese que eran días en dónde no existía internet ni la televisión por cable-, sin embargo, teníamos un salvavidas del cual nos aferrábamos con todas nuestras fuerzas: Radio Nacional de Venezuela (RNV). En dicha época este circuito radial con alcance a toda la república, que transmitía desde la lejana Caracas, no era el refugio de los evangélicos y predicadores que la caracterizan en este 2009, cuando esto se escribe. RNV saludó la década de los noventas siendo una estación que se parecía bastante a esas emisoras de servicio público administradas por Estados en otras latitudes. Tenía, como no, su noticiero y sus programas “educativos”, pero en horas de la tarde, lo cual se acrecentaba en el horario para noctámbulos, una serie de locutores desarrollaban diferentes programas destinados a melómanos, entre los cuales se encontraban varios que dedicaban sus espacios a la siempre incomprendida música rock. Por aquellos presentadores y presentadoras elevábamos nuestras plegarias, diariamente, a la Divina Pastora.

Uno de ellos, cuyo nombre he depositado en el barril sin fondo de mi memoria, conducía un programa todos los lunes entre, si mal no recuerdo, las 9 y 12 de la noche. Con vocación pedagógica, iniciaba su recorrido musical desde el rock and roll de los años 50´s, con generosidad de nombres y detalles, subiendo, a medida que caminaba el horario de transmisión, a las décadas de los 60´s, 70´s y 80´s, en donde finalizaba su viaje musical. Aquel programa era casi una biblia del rock, recibiendo reportes telefónicos de audiencia desde los rincones más apartados del país.

Sin embargo, nuestros locutores estrellas eran la pareja que asumía la programación a finales de la tarde entre lunes y viernes: Polo Troconis y Maritza Esparragoza. Por separado, o realizando programas en conjunto, cada uno radiaba las novedades musicales del rock iberoamericano, un género que bajo la etiqueta de “rock en tu idioma” se expandía como una taza de café ladeada sobre el mantel, tanto por el continente como por la denominada madre patria. En aquellos programas escuchamos por primera vez, o aumentábamos nuestro magro repertorio, las propuestas que con el tiempo se volvieron icónicas del movimiento de rock sudaca. Nuestras reverencias eran para las canciones, que cuidadosamente grabadas en formato cassette eran atesoradas como doblones de oro, de producciones o agrupaciones que no habían sido editadas en Venezuela. Fue así como escuchamos nombres ajenos que luego formaron parte de nuestro acervo: Patricio Rey y los Redonditos de Ricota, Sumo, Los Abuelos de la Nada, Barricada, Leño; o canciones desconocidas de algunos de los héroes de nuestro panteón: Fito Páez, Charly García, Soda Stereo, Miguel Ríos, Duncan Dhu, Caifanes, Enanitos Verdes, Los Prisioneros, Miki González, Radio Futura, entre otros. Además, para nuestro total y absoluto deleite, Polo y Maritza radiaban bandas venezolanas, desde las clásicas como La Misma Gente, como las propuestas nuevas como Sentimiento Muerto, Desorden Público, Zapato 3, Seguridad Nacional, El Enano de la Catedral, Spias o Los Gusanos, por nombrar algunas. Debido a RNV, creíamos que, como mahometanos, Caracas era la meca a la cual teníamos que peregrinar de vez en cuando para ser rockeros de verdad.

Si tenías una banda y grababas algún tema, el non-plus-ultra de aquel tiempo era que te programaran en Radio Nacional. Por estas emisiones de RNV nos informábamos de los escasos conciertos que hacían en la ciudad, o escuchábamos saludos de los panas y vecinos a la pareja, de la cual comentábamos, en nuestras conversaciones cotidianas, como si fueran nuestros amigos de toda la vida.  Pero como dicen, que de lo bueno hay poco, a mediados de los noventas alguien de arriba decidió reestructurar la programación y dejar fuera al rock en tu idioma, cosa que nadie protestó, ni siquiera las bandas locales que tenían en RNV la única ventana de difusión radial a todo el país. Después se desarrollarían otras propuestas, tanto en FM como en televisión, que de alguna manera mantuvieron cierto nivel de información y difusión. Sin embargo, las emisiones de Polo y Maritza llenaron un espacio, cuando más nadie lo hacía, de programar la música que tanto amábamos y que nadie más se atrevía a poner al aire, lo cual los ubica, convenientemente, en el museo inexistente de los cultores del rock en Venezuela.

Memorias de un venezolano en la decadencia (II)
Publicado en Exilio Interior 03

En esas tierras calientes en donde perennemente discutían el gavilán de Don Pío con el Gavilán de Canela, a pesar de su linaje musical conocido en todo el país, había poco espacio para el rock. Hablamos de Barquisimeto, año 1990. El punk y el dark eran una excentricidad, por lo que la resistencia era puesta con entereza por la cincuentena de metaleros cuyas largas cabelleras y franelas negras soportaban las inclemencias del tiempo. Sin embargo, los metaleros guaros tenían problemas de autoestima. Si para los peliparados larenses los verdaderos punks estaban en el país vasco o en Londres, para los heavys vernáculos los reales rockeros no estaban a miles de kilómetros sino a dos horas de viaje por tierra: Valencia. La capital del estado Carabobo era la Graceland del país, en donde para renovar los votos había que realizar una peregrinación cada cierto tiempo. Efectivamente, Valencia había sido la ciudad que había visto nacer a Arkangel, la banda que había promovido aquella movida llamada “Rock Nacional” y que había logrado editar varios discos, dándole proyección a otras agrupaciones de la ciudad, lo cual generó un efecto centrípeto que alcanzó a toda Venezuela, creando sus propias mitomanías y personajes célebres. Los metaleros guaros intentaban, sin mucho éxito replicar lo que pasaba en el centro del país, pero eran pocas las bandas constantes, menos el apoyo radial y nulos los sitios donde presentarse. De cuando en cuando algún pelilargo de ascendencia inmigrante lograba conseguir, alquilado, algún espacio en los centros sociales de las colonias en la ciudad, organizando unos conciertos larguísimos y tediosos por la cantidad de bandas locales a presentar, que nunca llegaban a feliz término. Sin embargo, la felicidad pasajera no era esquiva, y excepcionalmente se organizaba algún festival con la presencia estelar de las bandas de Valencia y Caracas, porque del exterior era pedir un imposible. Fue así como se realizaron conciertos memorables en el Domo Bolivariano, con la presencia de los primeros Aditus y Témpano, así como Resistencia, Arkangel, Polifusión y Equilibrio Vital, entre otros. Sólo una vez estos conciertos aceptaron la presencia, de contrabando, de una banda punk. Se trató del concierto realizado a comienzos de la década en el Anfiteatro Oscar Martínez con la presencia de la banda hardcore caraqueña Holocausto, anunciado con un flamante afiche en el cual El Obelisco, un gran monolito devenido en símbolo de la ciudad, tocaba una guitarra a la par de sacudir vigorosamente su larga cabellera. Si bien no recuerdo exactamente el nombre de aquel picnic satánico, nunca olvidaré que en el titular se exhibía orgullosamente la palabra “Barquisimetal”. No se si fue la presencia del puñado de punketos lo que molestó al ejército de soldados de la noche, o aquello fue producto de la acostumbrada brutalidad policial en aquellos rituales. Lo cierto fue que el concierto, como de costumbre, finalizó antes de haber presentado a todo su cartel en medio de una batalla campal de pronóstico reservado,  regada generosamente con perdigones y gases lacrimógenos, que salpicaron con escándalo los periódicos regionales del día siguiente.

Ante la falta de un movimiento real, los pelilargos guaros intentaban paliar las carencias apelando a la tradición oral y las fanfarronadas. Por aquella época –ignoro si era así en las otras ciudades- se desarrollaron una serie de “hermandades”, con territorialidades definidas y códigos propios, llamadas “escuderías”, cuyo mito pervivió durante mucho tiempo. Cada escudería afirmaba ser la verdadera depositaria de los valores del metal en la ciudad, y batallaba contra las demás a las cuales calificaba de herejes, o lo que era peor, de escuchar “rock glam” (Poison, Twisted Sister, etc), el insulto ante el cual los filos de las navajas se exhibían, cortando el viento cálido del final de la tarde, y algunas extremidades humanas. Cada escudería era reconocida porque, a pesar de sus debilidades por Satán, religiosamente ocupaban territorialmente las plazas más emblemáticas del centro y oeste de la ciudad. De tanto frecuentar aquellos cuadriláteros de cemento, incluso, algunos de ellos aprendieron a realizar orfebrería rupestre y con el tiempo laboraron en las mismas como artesanos. Con el tiempo sospeché que, de manera similar que el punk larense –como ya relataremos otro día-, los metaleros desarrollaron aquellas costumbres resignificando la escasa información que recibían de otros países, además de ver la película The Warriors (USA 1979, Walter Hill) decenas de veces en Betamax. Los metaleros peleaban entre sí, pero en una cosa en la que se ponían de acuerdo era en que los punks constituían su enemigo común, con argumentos similares a los que los punks de hoy en día atacan a los emo. Este antagonismo fue aminorado, parcialmente, con el surgimiento del subgénero thrash metal, el cual amalgamaba la velocidad del hardcore con la técnica del speed metal, y que para Barquisimeto tuvo su representación más legendaria con la banda Némesis, a cuyos conciertos asistían punketos y rockeros, más o menos, en santa paz.

Algunas bandas metaleras de la época fueron Abraxas, SS, Tunel del Tiempo y Necrosis. Cualquier semblanza del metal guaro de la época estaría incompleto si no se nombrara a la agrupación IRH4, pioneros del heavy metal en la ciudad. A comienzos de los 90´s todos sus integrantes eran considerados unos patriarcas, saliendo a tarima, en sus pocos recitales, con un maquillaje diabólico que disimulaba sus arrugas. Uno de sus miembros era Iván Canela, familiar del famoso fabricante de cuatros tradicionales Pablo Canela, y que tenía, en el centro de Barquisimeto, una de las pocas tiendas de instrumentos musicales eléctricos de la ciudad, lo cual hacía de Iván y de su banda, un receptáculo de amor y odio por partes iguales.

Aquellos metaleros eran todo un monumento a la estoicidad, grabando cada uno de los conciertos a los cuales asistían y guardando celosamente aquellas cintas. Como pasó en el resto de las tribus, los más extrovertidos y violentos, con el paso de los años terminaron cortándose el pelo, colgando las botas, casados y laburando en jornadas agotadoras de trabajo. Los que sobrevivieron al paso de los años eran, precisamente, aquellos que estaban alejados de todo el movimiento de las escuderías y lamentaban que los conciertos fueran una excusa para la violencia sinsentido. Algunos de ellos los conocí, compartiendo el amor con la música con el excursionismo y el activismo ecologista dentro de lo que fue el Frente Ecológico de Liberación Animal (FELA).

Memorias de un venezolano en la decadencia (III)
Publicado en Exilio Interior 04

A finales de los 80´s, en una Barquisimeto que no llegaba al millón de habitantes, hablar de Internet era predicar sobre ciencia ficción. El intercambio de MP3´s y los servidores de descarga directa estaban más lejanos, en los alrededores del El Obelisco, que el planeta Tattoine. En aquellos tiempos tenías tres, y sólo tres, caminos para obtener buena música rock: O esperabas que la editaran algunas de las compañías nacionales, o la encargabas de las dos o tres tiendas que importaban música o, por último, la copiabas de la colección de aquel amigo de ascendencia europea –o sureña, pero menos- que una vez al año visitaba a sus familiares en el terruño.

El primer caso era, en lo personal, casi como una penitencia. Con una puntualidad de reloj visitaba la que me parecía la discotienda más grande de la época, hablo de la Rol-Rol que estaba en la avenida 19, unas cuadras arriba de lo que continúa siendo el único teatro de la ciudad, el Juarez. La susodicha era parte de una cadena presente en varias ciudades del país, y tenía un gran estante, al fondo, dedicado a la música rock por géneros: el heavy metal –que en aquel entonces nunca revisé-, el rock pop –que miraba bastante poco- y la «rock en español», en aquel momento en auge y que monopolizaba toda mi atención. Mis visitas a la Rol-Rol eran lo más parecido a una promesa a la Divina Pastora: antes de entrar, con nerviosismo, suplicaba para mis adentros que Sonográfica, Rodven o CBS, las duras de entonces, hayan cumplido el milagro de editar aquellos misteriosos héroes del rock, «en tu idioma», de los que someramente leía que existían en la única revista especializada sobre el tema de aquellos años: una colombiana llamada «Rock & pop». Sin embargo que lo editaran y estuviera presente en el estante era sólo el primer peaje. El segundo lo constituía el acumular el dinero suficiente para comprarlo, y ante el recurso escaso, tenía que seleccionar entre los candidatos, lo cual hacía con frecuencia con poco tino, como aquella vez que Joaquín Sabina me sonó como un Miguel Ríos renovado. Ante la ausencia de información, y el desconocimiento del vendedor, sobra decir que muchas aquellas compras fueron motivadas por las portadas. Por ello poner cada acetato en el tocadiscos por primera vez era, literalmente, una sorpresa.

La segunda alternativa, la de comprar discos importados, estaba sencillamente vetada para mi presupuesto. En el Centro Comercial Río Lama estaba MCA Records, una tienda que importaba viniles de Estados Unidos, mayoritariamente. Aquellos precios estratosféricos crearon un Muro de Berlín en cuya puerta, infranqueable, se encontraba un afiche de un Mickey Mouse con un corte «mohawk». Otra tienda, Coco Music, en el Centro Comercial Los Leones, trajo los primeros discos compactos a la ciudad y si bien su dueño y vendedor era bastante amigo de algunos amigos, en lo personal creía que su saludo era honor para una categoría a la que no pertenecía: la de los «clientes». Era curioso que aquel triángulo del Shopping pelilargo, constituido por aquellos malls de pueblo, a su vez cada noche concentrara por igual a los jevis y punquetos de la comarca, a pesar de sus eclécticas, y con frecuencia pasajeras, rabietas antisistémicas.

De la última opción había saboreado una parte. En aquellos años tenía un par de amigos chilenos de los que grabé, en cassette, buena parte de su fonoteca punk. Allí conocí a Los Violadores, Todos Tus Muertos, La Polla Records, Decibelos, Circle Jerks y Dead Kennedys, entre otros. No obstante, las colecciones más cotizadas eran la de cuatro o cinco españoles, celosísimos además de su stock privado. Aquel acaparamiento, si bien establecía algunas jerarquías «ad hoc» –entre más grupos conocías mas punki eras-, también originaba situaciones risibles. Cuando algún conocido tenía el privilegio de pasar uno de aquellos Lp´s a cinta, aquel cassette se convertía en la fuente de innumerables reproducciones. Y si por cuestiones de uso del vinil la grabación tenía un salto, la banda se popularizaba en la ciudad con aquel giro inexplicable y repentino en aquella canción, presente en todas las cintas de la muchachada. Otro apremio lo constituía la falta de los folletos con las letras. No hablaré de la pronunciación de temas en inglés, que sencillamente no cantábamos, sino las divertidas prosas por las que se sustituían aquella vocalización inentendible de los temas en castellano o la inclusión de modismos desconocidos para estos mortales, los cuales se hacían mucho más crípticos si, como las mios, los tapes eran de décima primera o décima segunda generación, con toda la baja calidad que aquello suponía. Sin embargo, aquellos cassettes eran queridos y atesorados, con improvisadas carátulas hechas a fotocopia y con el título y el nombre de la banda primorosamente escrito a sus costados. Diez años después, con la redición en Cd y la creación de Rapidshare y Megaupload, nos hemos llevado más de una sorpresa. Muchos temas sonaban increíblemente de manera diferente y como dice la canción, podíamos cantarlos con la nobleza de la primera vez.

Mucho tiempo después, cuando había comenzado a editar fanzines y participar más en la «comunidad punk y contracultural», descubrí una cuarta posibilidad para aumentar mi colección musical: cartearme con gente en el extranjero. Lo usual era escribir a otros editores de revistas, en países de habla hispana, para canjear tanto publicaciones como discos y cassettes. Cada fanzine tenía una gorda sección de reseñas, en donde venían las direcciones postales de sus editores. Asimismo, era usual los avisos clasificados de «tapes traders»: canje de cintas por correo. El procedimiento era sencillo: le mandabas la lista de lo que tenías y el te enviaba la suya, con frecuencia, con una clasificación que reflejaba la calidad de la grabación. Si bien existían los mismos riesgos de hoy en cuanto al uso del correo estatal público, recibir cada carta y abrirla era simplemente mágico, como niños en día de Navidad. Para ampliar esa red informal de comunicación, predecesora en muchos aspectos a la que es posible gracias a internet, también se estilaba hacer pequeños avisos de tu publicación, flyers, fotocopiarlos y meterlos en cantidad en los sobres. Así cada receptor repartía, a su vez, los flyers que recibía en las cartas que enviaba. La difusión de información, de esta manera rudimentaria, era lenta pero permitía crear lazos y vínculos muy sólidos. Esto se reflejaba en las largas cartas que se compartían, en donde se relataban las venturas y desventuras de cada lugar. Pero sucedía también que, años después de haber finalizado la aventura editorial, se continuaba recibiendo correspondencia del extranjero. Por otra parte, el recibir música desconocida por la vía epistolar, permitía que copiaras las cintas y las ofrecieras en venta para ayudar a pagar las fotocopias y el propio costo del correo, que no era precisamente económico.

Memorias de un venezolano en la decadencia (IV)
Publicado en Exilio Interior 05

Si el corte de cabello o su extensión son importantes para punks, metaleros y otras especies urbanas, no menos elemento identitario lo constituye su indumentaria. Vestirse apropiadamente ha sido un reto no sólo para los rockers tropicales de hoy, a pesar de la globalización, sino para sus impávidos predecesores, esos que resistieron mucho antes de la aparición de la Internet y la popularización de la televisión por cable. En Barquisimeto, una ciudad de menos de un millón de habitantes en la Venezuela de comienzos de los 90´s, aquello podía significar un reto más grande que su Obelisco. Los darks de la época, pues antes no se llamaban góticos, tenían como referente estético el look y despeinado perfecto de Robert Smith, vocalista de la banda británica The Cure. Hace 20 años sólo era ubicable una costosa marca de laca para el cabello de marca Alberto VO5, que dicho de paso, olía terriblemente desagradable. Por ello la alternativa “del pueblo” era emular al cantante de Boys Don´t Cry utilizando una secadora de pelo y una barra de jabón azul. El resultado, a las primeras de cambio, era olímpicamente pasable. Pero bajo aquel calor crepuscular de 40 grados a la sombra, a las dos horas, el darkie guaro lucía en sus mejillas chorros de sudor azuladas, que goteaban sobre la camisa manga larga de bacterias, lo más cercano a la pinta siniestra del autor de los viernes me enamoro. Los resultados no eran muy diferentes si los aspirantes a vampiros larenses lucían sus atuendos bajo aquella luna que daba a cujíes y tunales un aspecto lúgubre y fantasmal.

Los heavies, como siempre, las tenían todas consigo: unos jeans Levi´s ajustados sobre botines Reebok o Pony, bajo una franela negra con la banda del momento. Esta sobreentendido que los soldados del metal desafiaban al viento con sus largas cabelleras: cuidadas y peinadas en peluquería, estilo Poison, para los de clase media; grasosas e irreverentes, onda Metallica, para los rockeros de barrio.

No obstante el premio al estoicismo, una vez más, se lo llevaban los punks de aquel Barquisimeto con tamaño de ciudad y alma de pueblo. Aquí hay que agregar que el modelo a imitar era más el estilo inglés –a saber, pantalones a cuadros, chaquetas de cuero, botas militares y crestas o mohicanos- que la onda americana –camisas manga largas a cuadros, blue jeans rotos y franelas de bandas-. Aquello era, por decir lo menos, curioso. En el tope de una extraña jerarquía se encontraban aquellos que pudieran cumplir con la vestimenta que se esperaba de un punk inglés, los “auténticos punks”. Y si en esta tierra de gracia, en general, las chaquetas de cuero eran sinónimos de cualquier cosa menos de clase proletaria, en la capital crepuscular era un despropósito. Sólo algunos privilegiados tenían en su armario la clásica chaqueta de cuero de corte tipo motociclista, esas de cuello en “V” y solapas, mientras que la mayor parte se conformaba con chaquetas de semicuero estilo “cajero de banco”, debidamente retocadas a mano para emular la supervivencia de peleas callejeras. A esto súmele botas militares o de construcción, las que traen las puntas de hierro y media panela de jabón azul en el pelo. Aquello generaba, en el ciudadano promedio, más lástima y compasión que temor. Guiñapos andantes bajo aquel sol maracucho, empapados de sudor y con mohicanos tristes dejando una estela de jabón a su paso, para burlas de los jevis y delicia de los policías.

De más está decir que no fue sino, hasta que me hice viejo y la “chupa” casi no me cerraba a la altura del estómago, que pude tener una Chaqueta de cuero, corte Ramonero, de segunda mano. Por aquellos tiempos me conformaba con unas camisas a cuadros manga larga, que compraba de cuando en cuando en el Mercado ubicado, estratégicamente, al lado del Terminal de Pasajeros y frente al Cementerio viejo de la ciudad. En aquellos tarantines de tubos de metal y toldos desgastados de plástico compré lo que en las revistas españolas metaleras, las únicas que se podían conseguir a costos prohibitivos en los puestos de revistas, llamaban “leñadoras a cuadros”. Sobre la camisa a cuadros se colocaban unos pines artesanales realizados, precisamente, con recortes de las Metal Hammer, lo cual era un secreto guardado bajo siete llaves, dado el odio punk contra los pelilargos. En esas revistas venían avisos publicitarios de venta de merchandising rockero, y en pequeños cuadros mostraban los modelos de nombres de bandas con púas sobre esqueletos –algo que después copiaron descaradamente los crusts- y, a veces, por cuestión de las vicisitudes de la oferta y la demanda, se colaban logotipos de bandas como Dead Kennedys o Misfits. Eran estas las que recortábamos con devoción, las pegábamos sobre cartoncitos y le poníamos una capa de pega blanca, que al secarse, daba la sensación de plastificado. Detrás el imperdible o gancho y de ahí, directo a la camisa. Aquellos rudimentarios botones los lucíamos con orgullo, aunque secretamente echábamos pestes de los pines importados que sí podían lucir los metaleros, especialmente de esos en forma de guitarra eléctrica y cuyos colores cambiaban con la luz.

Las franelas serigrafiadas de bandas, que son fáciles de conseguir hoy en día, por aquellos días eran inexistentes. Un amigo había aprendido a pintarlas con la ayuda de una inyectadora, pero los diseños eran inseguros y a veces bastante precarios. Sin embargo, luego de anotarme en una lista de espera, pude lograr que me hiciera una, de diseño antiimperialista, con un marine dentro de una papelera de basura, una idea que tomó de las fotocopias de las fotocopias de un capítulo de “Pedro Pico y Pico Vena” del dibujante español Carlos Azagra. Yo hubiera preferido una de bandas, pero dado los artes únicos del pana uno tenía que conformarse con el resultado del arrebato creativo de sus musas. A pesar de esto, aquella franela, debajo de la camisa a cuadros correspondiente, fue mi uniforme durante muchos conciertos.

Con poco más me sentía parte de la tribu contracultural y símbolo andante del esteticismo antisistema. Por fortuna no tuve los arrebatos de muchos pares, los cuales adoptaron extraños hábitos debido a las consecuencias de las leyendas punks. Muy raro para una movida que decía ser refractaria a los cultos a la personalidad. Especialmente recuerdo a un pelagatos que no usaba ropa interior bajo el argumento supuesto que Jello Biafra, cantante de los Dead Kennedys, tampoco la usaba. Aquello le ocasionó más de una irritación en sus partes sensibles que, con mucha dignidad, soportaba en silencio. Todo sea por el estoicismo radical, la abrupta caída del sistema y la competencia, en desigualdad de condiciones, con los archienemigos los Jevis.

Memorias de un venezolano en la decadencia (V)
Publicado en Exilio Interior 06

El Ateneo de Barquisimeto era, a comienzos de la década de los 90´s, parte del circuito cultural de una capital que por aquellas fechas podía jactarse de rendirle culto a Amábilis Cordero teniendo funciones, todos los días de la semana, en cine clubs diferentes. Y el rockero promedio, como exponente de una juventud inquieta recorriendo una búsqueda personal, parte del fiel público asistente a esta modalidad de difusión cinematográfica alternativa, en días en que la única manera de ver producciones fuera de la limitada cartelera de provincias era alquilar aquellos cartuchos de Betamax y VHS, muchos de ellos comercializados por Blancica -¡Qué buen video!-. Precisamente fue el Ateneo la sede de un ciclo de videos de conciertos rockeros armado a punta de televisores a color de 21 pulgadas, aparato de videocassette VHS y conexión al audio de un equipo conocido como «tres-en-uno» –plato, cassettes y radio-, cuyas dos cornetas, convenientemente ubicadas, serían el modesto pero altivo antecedente de lo que hoy se menta como «Home theater». Por una módica entrada, la muchachada pudo disfrutar, un día de un año marcado como 1992, de Pink Floyd, Iron Maiden, Red Hot Chilli Peppers y The Cure, en ese orden, para complacer casi todos los gustos, sentados ordenadamente en sillas de plástico frente al televisor. En todas las funciones la asistencia fue generosa, pero nunca tan efusiva como el día de los Maiden. Ante la imposibilidad cierta de ver en vivo a los británicos, los fans vivían la ilusión con este pobre, pero honrado, sucedáneo: sin franelas, parados sobre las manaplast –que aguantaron lo que pudieron- y moviendo frenéticamente el cuello.

Cuenta la leyenda que el Ateneo fue fundado en 1986 por un grupo de promotores culturales, poetas, escritores, sindicalistas, educadores y trabajadores socio-culturales en general de la ciudad. Sin embargo, su motor más visible lo constituía la señora Ana Teresa Sequera de Ovalles, quien entre otros meritos tenía el de haber sido la compañera del poeta Caupolicán Ovalles, fundador del Techo de la Ballena. Años después se mudaron a la agradable casa de muros de adobe y techos de caña brava en el que ha desafiado el paso del tiempo y las estrecheces económicas, ubicado céntricamente en la Carrera 17 con Calle 23. Aunque los rockeros son dados al agradecimiento de pocas cosas, los pelilargos de aquellos días, tratados como leprosos por el resto de la ciudad, conseguían las puertas abiertas en el Ateneo. Incluso, algunos conciertos se realizaron allí, un número más reducido del que debiera ser por la mentalidad provinciana de los rockers guaros, quienes pensaban que aquella casa podía tratarse con las mismas deferencias que al CBGB newyorquino. El Ateneo, de tres habitaciones y dos baños, todos en una sola planta, poseía además una pequeña sala multi-uso y un patio central en la parte de atrás del caserón, que era donde se realizaron las pruebas de fuego a la resistencia de los tímpanos. Fue en el Ateneo donde una banda como El Pacto comenzó sus primeras andadas, antes del rock mestizo saborizado a cocuy que lo harían populares, cuando cultivaban un rock alternativo que plasmaron en su primer, y olvidado cassette, “Una pequeña suite de estupideces”. Y si necesitan más datos para una enciclopedia imaginaria, podemos decir que fue allí donde realizaron sus primeros ensayos la banda Circo Urbano, quienes años después pegaron el tema «Muerto en Choroní». Resulta que Atahualpa, guitarra y fundador del proyecto, era uno de los hijos de Ana Teresa y Caopulicán.

En el Ateneo había bastante poca burocracia. Uno llegaba, presentaba su proyecto y podía tener una respuesta, más o menos clara, si era posible desarrollarlo en aquellas cuatro paredes. Alrededor del Ateneo se reunió el primer grupo que intentó formar una sección guara de Amnistía Internacional Venezuela, comienzos de los 90´s. Fue también orbitando alrededor de la 17 con 23 que se desarrolló todo el movimiento de publicaciones subterráneas de Barquisimeto por esa época, el cual llegó a difundir una cantidad de periódicos cuyos ecos retumbaron en Caracas e hicieron por esos días a la capital guara como meca de la contracultura impresa. Las primeras fueron «Lo bueno, lo malo y lo feo» y «Thrash», seguidas por «Caput Juves», «El Provo», «El Caleidoskopio», «Qué hay de nuevo viejo?», «Mentes abiertas» y otras más. Antes de poder instalar por poco tiempo su kiosco de publicaciones al lado del Teatro Juares –el mayor ícono cultural de la ciudad y a pocos pasos del propio Ateneo-, esta muchachada guara tenía en aquella casa colonial un sitio donde reunirse y guarecerse.

Un espacio heterodoxo de la época, prestado para el rock, también lo constituyó la llamada «Galería Lea», cerca del rectorado de la Universidad Central Lisandro Alvarado (UCLA), que también pertenecía a poetas, pintores, herejes y herederos de las luchas de izquierdas locales del pasado. Con una pequeña librería al frente, de horario incierto, que daba a una de las principales arterias comerciales de la ciudad, la Avenida 20, LEA siempre daba la impresión de ser un lugar que podía exprimirse mucho más. Fue la atropellada efervescencia grunge local la que desarrolló sus intentos en la Galería Lea, con pocos pero intensos conciertos que se difun-dieron de boca en boca. Algunos nombres para el recuerdo: Las Populares Maquinitas, In Vitro, Abeja Zangana, Limpiacabezales.

La relación de los rockeros/as con lugares nocturnos era tensa tirando a inexistente. Cómo eran más proclives a juntarse en manadas y tomarse las cervezas en casa o escuchando música en la parte trasera del algún carro, aquello simplemente no era negocio. Varias discotecas tuvieron alguna relación incidental, y casual, con bandas (como el club New York de Santa Elena), pero las iniciativas no prosperaban debido, a partes iguales, a las pocas regalías y los problemas que traía un público que aún intentaba encontrarse a sí mismo en el mundo. Las peleas en los eventos no faltaban. Ni tampoco aquellos fiscales fantasmas que, antes de empezar el show, pedían una comisión para reemplazar un permiso gubernamental para la realización del evento.

Editorial Exilio Interior 01


Editorial Exilio Interior 01

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Una publicación como esta, hecha sin recursos y por la pura vocación, pretende formar parte de una comunidad de gente inquieta que comunica sus impulsos a través de la música y de otras expresiones artísticas. Tras el declive de los fanzines en papel, y la popularidad de blogs y otros recursos de la Internet, Exilio Interior desea compaginar estas dos posibilidades, haciendo copias al estilo antiguo para los amantes de las revistas temáticas, pero utilizando la Internet para extender los contenidos que debieron comprimirse para la edición impresa. En este sentido, ofrecemos desde ya el canje de PDFs en alta resolución para la diversificación local de los materiales distribuidos en mesas de información y puestos de fanzines, esos que han protagonizado durante muchos años los espacios que hemos creado de la nada, y que hemos intentado mantener a pesar de las tendencias dominantes

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El punk y el hardcore que nos interesa es aquel que constituye una excusa para el diálogo y el intercambio, para el crecimiento personal y colectivo, para afrontar con ánimo las contradicciones de un contexto adverso. No nos interesa el egocentrismo, aunque venga aderezado con una camiseta de Dead Kennedys, ni ese punk que se cree el ombligo del mundo y mira con desprecio a quienes no lo son. El hardcore punk que nos gusta es el que se hace de manera independiente, desconfía de todos los gobiernos y es antimilitarista. La velocidad nos importa poco: le damos más importancia a la actitud sobre y debajo el escenario.

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Exilio Interior, o Insilio, es un estado de animo experimentado por uno de los personajes del libro “Informe contra mi mismo” de Eliseo Alberto. Describe cómo un individuo se siente ajeno a lo que le rodea y se hace ermitaño dentro de su ciudad, en las cuatro paredes de su casa. El oasis puede estar lleno de bandas, de canciones, y de personas que comparten un sentimiento desterritorializado y sin fronteras, vinculado por los Mp3 y la Internet

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Contactos de cualquier tipo, intercambios y amistad: exiliointeriorfanzine@gmail.com. Universo extendido del fanzine en exiliointeriorzine.blogspot.com  

miércoles, 2 de noviembre de 2011

A pesar de Los Muertos de Cristo, el movimiento libertario en América Latina existe

Respuesta a la entrevista a Lorenzo Morales, CNT 348:
A pesar de Los Muertos de Cristo, el movimiento libertario en América Latina existe

Por Rafael Uzcátegui
(Publicado en Exilio Interior 01)

Debo aclarar, de entrada, que pienso que todas las bandas políticas del llamado “Primer Mundo” que visitan Latinoamérica lo hacen con buenas intenciones. Esto no lo pongo en duda. Lo que quiero discutir en este escrito es si, por la forma en que algunas han realizado sus giras por esta parte del mundo, contribuyen en algo con el trabajo de los colectivos que los reciben, o todo lo contrario. Perfilemos un poco más los contornos de esta crítica. La misma se cataliza tras leer la entrevista a Los Muertos de Cristo (LMDC) en el CNT 348, agosto 2008, <http://www.cnt-ait.tv/d/517-4/348+AGOSTO+2008> en el que Lorenzo Morales, vocalista de la banda, tras la pregunta acerca de sus impresiones sobre la escena punk y anarquista internacional, se refiere a Latinoamérica con generalizaciones despectivas: “allí tienen una confusión total”. Por otro lado, es escrita por alguien que ha participado en el movimiento libertario Latinoamericano durante más de diez años, y en algunos de ellos le tocó organizar giras a bandas de fuera de su país. Esta aclaración para precisar que tras las cuartillas existe cierto conocimiento de causa.

En América Latina, a falta de referencias históricas, cierta parte del movimiento libertario contemporáneo es conformado por los colectivos y jóvenes anarcopunks, quienes llegaron al anarquismo por las letras y actitud de los grupos musicales. Algunos sectores mantienen relaciones con distintos movimientos sociales, mientras que otros intentan generar una contracultura antagonista, con todas las limitaciones y potencialidades que supone. En medio de todas las precariedades imaginables, se intenta crear espacios alternativos para la formación y el ocio, así como canales propios de edición y distribución de diferentes materiales, entre ellos, las producciones de los grupos de rock que forman parte de la red. Con altas y bajas, con características propias y sin complejos, el punk radical y libertario en nuestro continente ha escrito su propio camino y una historia que ya acumula tres décadas.

De ninguna manera quiero plantear si lo que pasa en Latinoamérica es mejor o peor que lo que hacen, por seguir con el ejemplo, en Europa. Es diferente porque sencillamente responde a contextos disparejos. En la Península Ibérica, de donde vienen LMDC, han podido construir un circuito con un cierto nivel de calidad, comparado con los estándares rock del mainstream. En América Latina las bandas, y los colectivos que las apoyan, lo hacen de la mejor manera que pueden. Si las grabaciones cuentan con un sonido deficiente, o los conciertos se realizan con equipos que no amplifican la ejecución de los músicos como del otro lado del charco, es porque no hay recursos para hacerlo diferente. Sin embargo, parte de la magia del punk latinoamericano es haberse desarrollado en esas condiciones. Por ello es que lo que LMDC pueden encontrar en Madrid, en un concierto realizado en la Fundación Anselmo Lorenzo, en este lado no tiene equivalentes dentro de nuestro movimiento. Si bien cualquier banda se merece eso, y mucho más, si pretende visitarnos y tocar en el circuito de punk anarquista debe amoldarse a las condiciones en que normalmente se presentan las bandas locales. Lo demás, como ha venido sucediendo, es pedirle a los colectivos esfuerzos ingentes en cumplir con requisitos extraordinarios para sus parámetros.

Entonces tenemos que algunas de estas bandas del Primer Mundo, como LMDC, visitan el continente teniendo en su cabeza su propia “normalidad”, lo que consiguen en el derredor que les ha visto nacer. Pero trasladar automáticamente estas condiciones a un contexto como el suramericano, aunque sea con costos mínimos, es sencillamente pedirle peras al olmo. Para visitar México LMDC pidieron 13.000 dólares, además del cumplimiento de un “back line”, a repartirse entre las dos ciudades en las que se presentarían, Distrito Federal y Guadalajara. Esto suponía para los colectivos que los recibirían realizar un evento en el que estaban obligados a recaudar un monto que nunca antes habían manejado para sus propios proyectos. Para ello, entonces, debían organizar un concierto de envergadura e implicaciones similares a los de una agrupación musical convencional: alquiler de locales grandes y compañías de sonido que cumplieran con los requerimientos, alto cobro de entradas y bebidas al público, y, como ha sucedido ya en otras ocasiones similares, la contratación de seguridad privada y / o arreglos con la policía local. Condiciones, hay que repetirlo, en la que nunca tocan las bandas locales libertarias o radicales y que están bastante lejos de la vida y las prioridades de las organizaciones que tienen incidencia en fábricas, barrios, centros de estudio o conflictos puntuales. No todos los y las anarquistas de América Latina, como lo expresa el compañero Lorenzo regodeándose de su ignorancia, somos “punki con cresta tirándole piedra a un McDonald”.

A pesar de esto los colectivos se lanzan a la aventura de organizar una gira en estas condiciones, con la ilusión de ver en vivo a una banda que han escuchado durante años. Y no pocas veces la magnitud de este esfuerzo ha significado un punto de quiebre para estos agrupamientos, dado el desgaste que supone y las tensiones que genera dentro del movimiento por las críticas consecuentes. Y si además de esto, una banda como LMDC que tras un viaje de 15 días o un mes por Latinoamérica se expresa de quienes los recibieron de la manera como lo hace, es bien poco lo que estamos construyendo… salvo un momento de divertimento con maquillaje radical. Si estas bandas continúan pensando que sus condiciones son lo mínimo que merecen, sin pararse a pensar en la realidad que visitarán, deben entonces sincerar sus pretensiones y encontrar a promotores de conciertos que puedan cumplirlas, pero que no tienen nada que ver con lo mucho o con lo poco de anarquista que existe desde el sur del Río Grande hasta La Patagonia.Afortunadamente no puedo generalizar y hay casos de bandas que han estado por estos lados y que han dormido en nuestras camas, comido nuestros alimentos y tocado con la amplificación de los conjuntos musicales con los que han compartido escenario, de igual a igual. Gente que ha traído considerables materiales para enriquecer las bibliotecas populares, y cuyos beneficios de los conciertos, cuando los hubo, los cedieron íntegramente a los proyectos que los entusiasmaron. Y a ellos hemos deseado, con sinceridad, haberle podido darles más que lo que les ofrecimos. Su visita estimuló a los colectivos e iniciativas a continuar luchando, sin desmayo. Todo lo contrario al mal sabor en la boca que dejó la visita de LMDC, los conflictos intergrupales o el sinsabor tras leer su entrevista. Que para colonizadores ya tuvimos bastantes hace 500 años. 




Respuesta de Lorenzo Morales al autor del artículo

ATT/ de Rafael Uzcategui

Hola, que tal.  Antes que nada me presento: me llamo Lorenzo Morales y creo que por lo visto tú ya me conoces, no como persona -eso es evidente- sino como El Noi del Sucre o el cantante de Los Muertos de Cristo, aunque yo no tengo el disgusto de conocerte a ti.

Según tú, eres un chico muy ocupado ejerciendo el oficio de súper revolucionario, pero he podido comprobar que en tus ratos libres, que no son muchos (pues veo que le dedicas bastante tiempo a ese blog que tienes tan intelectual y subversivo), los empleas en atacar a otras personas de la manera más cobarde y rastrera que existe, enviándole e-mails a otras personas para mofarte de ellas como escarnio público (sabes lo que significa escarnio, seguro que sí, para un chico tan intelectual como tú no debe de ser problema, yo no he estudiado, lo siento, pero me encanta esa palabra).

Te escribo yo personalmente, pues en un principio no le di importancia a esta historia, pues gilipollas, miserables, tontos e imbéciles, se cuecen en todos los sitios, y creo que malgastar el tiempo en ellos no merece la pena. Pero resulta que lo tuyo no ha sido un acto del gilipollas común, más conocido en el argot popular como “un tonto del culo”, no, lo tuyo va más allá y es más profundo y hay que analizarlo con tranquilidad. La caza contra mi persona que has organizado no es algo normal, y menos aún, por unas palabras hechas en una entrevista hace 4 años, que cualquiera que me conoce sabe que están sacadas de contexto, pero por lo visto para ti, que eres una persona tan ocupada haciendo la revolución por el mundo, has parado tus actos revolucionarios para dedicar tu valioso tiempo hacia mí, no ya cuando salió la entrevista, que lo intentaste, sino 4 años después, como buen miserable y con todo el odio y la mala leche, que sólo puede generar una muy mala persona. Una pregunta antes de seguir ¿tú follas tío?

No sé cuál es tu objetivo, pero solo te puedo decir que has dado con la horma de tu zapato. Lo que has hecho no tiene perdón. Tu correo, ese que has enviado a todas las direcciones que ya tengo en mi haber y que han generado amenazas contra mi persona, de otros desequilibrados mentales de tu mismo corte, han puesto en peligro a mis hijas, a mi familia y a cualquier joven que pudiera ir a un concierto y encontrarse con un desquiciado mental fanatizado, por otro desquiciado que alienta a que se cometan actos de corte fascista contra personas nobles e inocentes.

Ya no me voy a extender más, pues gente como tú no lo merece, ni te voy a dar ninguna explicación. Te hago responsable de todo lo que me pueda ocurrir a mí o a alguien de mi familia, o a algún compañero de trabajo, o a cualquiera del público u organizador de un concierto donde esté mi nombre. Tu nombre y tu foto lo llevaré conmigo a cada concierto, cada conferencia, a cada acto, donde lo expondré para que todo el mundo sepa quién eres tú y lo que hace la gente como tú, ya que a mí me has utilizado para unos fines que tarde o temprano saldrán y dejarán al descubierto quién está detrás de ti.

Si creías que me voy a quedar quieto ante tanta injusticia, te vuelvo a repetir que te has equivocado de persona. Has abierto la caja de pandora y ya no se puede cerrar: a raíz de las amenazas de muerte que de manera anónima y cobarde han provocado tu email, he recibido literalmente cientos de cartas de apoyo y solidaridad, de España, de Latinoamérica, incluyendo Caracas (donde vives). Son gente que ha empezado a investigar quién eres, dónde vives… es algo incontrolable que has provocado tú mismo, ya que yo no tengo nada que ver en eso.  El daño que has intentado hacer y tu comportamiento infantil e irresponsable hay mucha gente que no va a pasarlo por alto, por la gravedad del asunto. Y todo es culpa tuya: son los engendros como tú los que generan el odio entre compañeros y llevan a la confusión a los más jóvenes, intentando destrozar el trabajo de años en un solo día.

Bueno, espero que te haya quedado bien claro, y la pena es que no vivas aquí en España, porque entonces me ahorraría esta carta y te lo diría en persona a la cara, y no te preocupes, que todos los problemas que tuvieras conmigo, yo muy amable, en menos de 10 minutos los arreglaba contigo.

Ahora si quieres, de tu tiempo muy ocupado, pasa este email a todo el mundo como hiciste con el que escribiste. Que a este ignorante e impertinente bocazas ya no lo calla nadie, porque por mis hijas, mi familia, mis amigos y mis compañeros doy la vida.

No te molestes en escribirme, no malgastes tu valioso tiempo, a lo hecho pecho, como decimos por aquí, y como dijo aquél filósofo griego, una persona inteligente, no como tú o como yo, “Solo sé que no sé nada, pues aprendo cada día de lo que me rodea” y eso es lo que hago yo, aprender de la gente como tú, para no convertirme en un miserable. Como ves, de lo negativo nace lo positivo, y eso es lo que tú me has enseñado, puedes sentirte orgulloso.

Eso es todo. Y qué tal por Venezuela, todo bien con Chávez, me alegro.

Se depide uno que no es ni tu compañero, ni tu camarada.
Y como soy muy educado,

Atentamente
El Noi del Sucre.

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