jueves, 27 de octubre de 2011

Entrevista Daniel F: "No nos unía un gusto musical ni un gusto por cierto color de ropa. Nos unían otras cosas"

Por Exilio Interior Zine
(Publicado en Exilio Interior 04, agosto 2010)

Lo primero que hicimos al pisar Lima fue ir diciéndole a los amigos que deseábamos hacerle una entrevista al Daniel F, vocalista de la banda punk peruana Leuzemia, iniciada en 1983 y rostro visible de una movida musical y cultural que en la ciudad estremeció los cimientos de su sociedad durante toda la década de los ochentas. Después de un par de llamadas telefónicas, nos citábamos con Daniel en las laderas de uno de los parques de la zona de Miraflores, en donde el rockero asiste todos los miércoles en la noche a darles alimento a los gatos callejeros del sector. El detalle nos habló bien del personaje, que con sus cincuenta años continúa haciendo música, desafiando las tradiciones y odiando las etiquetas, aunque una de ellas sea la que mejor lo defina: punk a la peruana.

Con Daniel estuvimos conversando cerca de dos horas, sentados en un parque al cobijo de una de las noches del fin del verano limeño. Recordando sus inicios con Leuzemia, su camino como solista, la situación en general del rock y la cultura en el Perú, y por supuesto, sus impresiones de la política y el acontecer en su país. Acá transcribimos un resumen de aquella velada.

- El disco “A la mierda lo demás” se ha convertido en un clásico del punk latinoamericano. Sin embargo, después de aquel disco del año 1995, Leuzemia experimenta con otros sonidos más sinfónicos…
- Nunca me han gustado las etiquetas. Para mi etiquetarme es crearme un límite, una frontera, que yo no deseo. Yo hago música todo el tiempo, y música de todo tipo. Me gusta hacer aparte de rock y de música sinfónica, hago boleros, baladas, cumbia, pero por diversión para escuchar en mi casa. Hago una cumbia para ponerle a mi enamorada, ella se ríe y allí se acabó la situación. Cuando me piden música para cortometrajes o para películas, me piden música específica: “quiero este tipo de música”, ¡ya! tengo que hacerlo. También he hecho música para comerciales o para programas de televisión, para sus fondos. “Quiero una música como Juanes”, y ya, le hago una como Juanes. Eso no lo meto en mi repertorio, ni nunca lo voy a meter en un disco de rarezas, es un trabajo que hice y lo voy a seguir haciendo. Pero yo creo que el punk si solamente es un grito a la nada, yo no soy punk. Si es una actitud que forma parte de una posición frente al abuso, frente a la discriminación, entonces puta sí, tengo esa actitud. Siempre la he tenido y nunca la voy a perder. Pero yo jamás voy a salir diciendo que soy punk, nunca lo he dicho tampoco. La actitud que teníamos o que tenemos y que marca todo el tiempo es esa. Una actitud bastante jodida, es por eso que siempre he estado en el anonimato, los medios no les intereso para nada, las firmas comerciales tampoco, porque saben que soy un tipo conflictivo, siempre digo cosas con la lengua muy libre. Es una línea que no podrían auspiciar. Hay bandas que tienen mucho apoyo de muchas de las industrias y no convocan a nadie. De pronto Leuzemia toca en un sitio para cinco mil personas y lo repletan. Pero eso no les interesa. No les interesa le hecho de que convoques, sino la imagen que tenga esta empresa, pero con un artista auspiciado con esta. ¿A quien prefieres? A alguien dócil, bonito pero que no te convoca a nadie o alguien feo, lisuriento pero que te convoca un montón. Prefieren el bonito, ni hablar. A pesar de eso por allí han salido algunas cosas que están acorde con toda mi emocionalidad frente a la música, que es por ejemplo ver a los chivolos tocar. A mi me encanta ver a los chivolos tocando guitarra, aprendiendo a tocar, ahora hay muchas academias que te enseñan a tocar guitarra, piano, batería, música. Y de pronto me llaman por ejemplo para jurado de los concursos y hay muchos músicos que el único contacto que han tenido con un público ha sido en los concursos. Entonces hay muchachos que solamente han tocado en los concursos. Da pena pues, pues son buenas propuestas y todo. Me gusta estar metido en todo esto. Yo no sé si es porque soy adulto o que se yo, pero siempre me ha gustado. Cuando recién comenzamos a tocar me gustaba que vinieran otras bandas y que tocaran con nosotros.

- Desde afuera pareciera que el rock peruano estuviera pasando por un buen momento. ¿Cómo se vive desde adentro?
- Lo que pasa es que acá no hay industria. No hay una industria que masifique el asunto. Siempre va a ser una cuestión de los tres o cuatro personajes del pop rock de acá, que tienen la suerte de poder tener este brazo que los ayude, que me parece que esta muy bien. Pero por otro lado el hecho de que no haya industria, que no haya un ente que te masifique, que te meta en la radio, que te haga videoclips, hace que el músico de acá se sienta tan libre de hacer la música que le da la gana. Todos hacen la música que están sintiendo. Los discos que están apareciendo son discos raros, totalmente anticomerciales, porque saben que sus discos no se van a vender mucho, nadie los va a ayudar a difundirse, no los van a pasar por radio nadie se va a interesar en hacer un videoclip con eso. ¿Entonces que hago? Hago la música que yo quiero, las canciones duran 10, 20 30 minutos porque sé que nunca me van a pasar por radio. Las canciones más cortas que tengo sólo las canto en los conciertos. Los últimos discos que han salido sólo son discos de conciertos. Y donde hay un montón de canciones que no están en ningún disco pero que las hago solamente para cantarlas en los conciertos. No con la finalidad de grabarlas. Es un poco eso. Pero envidiamos de hecho la industria que tienen en México o en Argentina...



- Pero en esos países se han agotado muchas propuestas que antes eran las hegemónicas…
- Seguramente, de hecho el pop se agota. Pero no se como va el rock allá, siempre veo las mismas bandas, entonces tiene que haber algo mas. No estoy allá para saber si están 2 mil, 3 mil o 5 mil bandas. Se que hay buenos festivales y que son grupos grandiosos, pero yo estoy muy contento con lo que esta pasando acá, con los discos que están saliendo.

- ¿Qué te ha gustado últimamente?
- ¿Nombres de bandas? Tipo El Hombre Misterioso, Jardin de Piedra, que son progresivos. Nadie en el mundo hace música progresiva pero estos muchachos la están haciendo y son jóvenes. Son canciones largas y totalmente densas. Entonces es súper bacán. Saben que a nadie le va a gustar, pero están haciendo un disco que ellos están sintiendo. Es una combinación entre ternura y valor, valentía y de mandar a la mierda los esquemas y los convencionalismos, que es lo que prima en la mayoría de las bandas.

La movida subterránea

- Las bandas peruanas de los 80´s, y todo lo que las rodeó, la llamada movida subterránea, se han convertido en un mito. ¿Ha sido la historia de este mito parecida a lo que sucedió en realidad?
-  Todo mito creo que lo es porque alguien exagero por aquí, exagero por allá, o simplemente había una total desinformación. El hecho de que nos llamen punks, que es parte de ese mito, ya están cagando fuera del bacín. Nosotros cuando comenzamos a hacer música queríamos hacer un grupo como el que tenía Rod Stewart en los 70´s. Raúl Montañéz es un tipo que le gusta el rock de los 70´s. El Kimba creció con el rock de los 70´s, yo soy un fanático del rock de los 70s. Y cuando digo 70´s no digo 77 ó 78, digo 71, 72, 73 máximo. Somos fanáticos de la música progresiva, de Roxy Music, de Bowie, de todo lo que hubo a comienzos de los 70´s y finales de los 60´s también. Como no teníamos ninguna habilidad instrumental, mi hermano no sabía tocar batería, yo hasta ahora no se tocar guitarra, pero teníamos ganas de hacer música y de crear movimiento. Y entonces hacíamos lo que estaba mas a la mano que era rock and roll. Un rock and roll como lo que hacia Rod Stewart, los Faces, Humble Pie y más cercano acá como lo que hacían Los Ramones. Y de pronto eso pues, se convirtió en algo que “estos patas son punks”. ¿Por qué? Porque yo hablaba lisuras, insultaba a mucha gente que se merece ser insultada y hacíamos música bastante básica y desafinada. Entonces “ahh, estos son punks”. Una conclusión bastante apurada y desventurada. Pero que un poco fue lo que motivó todo esto, que aparecieron dos o tres bandas mas, que sí tenían todo el espíritu punk, como Narcosis, Guerrilla Urbana, Zcuela Cerrada, Autopsia, que ya tenían todo un background bastante punkero, tenían discos en su casa de punks. ¡Puta! El único disco de punk que yo tenía era el de Sham 69, y un disco de los Stranglers. Después no tenia nada, yo no escuchaba nada de eso. Yo sólo tenia discos progresivos, tenia Bob Dylan, Los Bee Gees, Bread y de pronto nos vimos en esa vorágine de ser el centro de una movida underground, donde habían punkis, metaleros, gente que hacia progresivo, acústico, fusión y nos volvimos un poco las caras más visibles. No éramos los líderes ni nada. Cuando había una entrevista siempre mandábamos a otra gente que si tenía la habilidad para poder conversar, gente que tenía toda una preparación, universitarios o profesores en las universidades. Y se creó toda una movida, donde lo que nos unía no era lo que nos gustaba, sino lo que nos disgustaba. A todos nos disgustaba un montón de cosas que estaban pasando dentro de la sociedad peruana, dentro de la música peruana, y eso nos unía. No nos unía un gusto musical, un gusto por cierto color de ropa. Nos unían otras cosas. Pero de pronto eso funcionó y despertó la curiosidad de los medios de comunicación y se volvió un boom. De la noche a la mañana todos éramos famosos, en el sentido de que éramos unos degenerados, unos violadores, unos drogadictos, delincuentes con instrumentos musicales. Y muchos nos tenían miedo. Pero paso el tiempo y las cosas volvieron a su cauce.


-  Después de todo este tiempo ¿extrañas alguna cosa de esos años?
- Nada. Siempre me preguntan eso y digo que no, no la extraño. ¿Porqué? Porque fue la peor época que vivió este país, entre la guerra civil, los malos gobiernos, la corrupción a tope, entre la peor música que estábamos escuchando en las radios, no había instrumentos musicales, no había facilidades para hacer conciertos, muchos de estos conciertos acababan en redadas, con visitas de la policía. Es imposible que extrañe eso. Lo más bacán de esa época: el valor de toda esta gente que a pesar de eso comenzó a hacer música y poesía. De pronto muchos vieron que sí se podían decir las cosas, no a media voz sino a lengua suelta. Y lo último que nos importaba era que nos metieran presos. Entonces la gente sacaba fanzines, revistas, hacia periódicos, y todas con este mismo tenor –señala un Exilio Interior-, tipo fanzine, totalmente displicente y contestatario. Eso si lo respeto muchísimo, y fue lo mejor.

- “El asesino de la ilusión” se convirtió en un himno generacional de lo que muchos jóvenes sentían bajo el gobierno de Alberto Fujimori. ¿Qué se siente tras crear una canción así?
- Esa canción ya es de los noventas, y la hice justo cuando dió el golpe el señor Fujimori. Y de verdad mucha gente creía que ese señor era una lumbrera, alguien que nos podía sacar de los apuros. Y nada, de pronto se convirtió en alguien que mató la ilusión de muchísima gente. Y por otro lado despertó y sublevó a otros que estaban al margen, que no creían que todo estaba bien. De pronto salio esta figura y todo lo que estaba alrededor. Comenzaron a salir un montón de cosas afuera y la gente se dio cuenta de lo que estábamos viviendo. Y justo en esos días del autogolpe hice la canción. Que por supuesto uno no la hace pensando que va a trascender en la vida, en los años. Uno la hace porque la está sintiendo. Uno quiere plasmar su rabia, su impotencia, de la mejor manera en que mejor puedas caminar. Y salió esto.

- ¿Esa es la canción de esa época que posee una mayor significación para tí o existen otras?
- De esa época para mí hay tres canciones que son fundamentales: “Asesino de la ilusión”, “Al colegio no voy más”, que es mas social que políticamente partidaria, y la otra es “La caracola subterránea”, y todas están en el mismo disco: “A la mierda”. La Caracola por su cuestión musical que siempre quise hacer ese tipo de discos, en donde hay canciones de rock and roll y luego hay canciones mas o menos largas, que se pueda trabajar y que pueda ser una canción fuerte en los conciertos. Esas tres canciones fueron las que hicieron que ese disco para mí valiera la pena.


- ¿Qué le cambiarias a “A la mierda lo demás” si pudieras retroceder en el tiempo?
- El problema con los discos de nosotros es que siempre están mal grabados. Uno por nosotros que nunca hemos sido buenos instrumentistas y otros porque hemos dejado todo al azar o simplemente nos ha llegado al pincho. Estábamos grabando y alguien fallaba “puta, ya ahí no mas” y seguíamos adelante, y así salían las canciones. Hay canciones en donde yo me olvido la letra en el estudio de grabación. No es un irrespeto al oyente. Yo estoy haciendo un disco para mí, para mi hermano para los patas que estamos. Y si estamos de acuerdo todos, nos reímos y se queda así. Yo no pienso si le va a gustar al productor, al público o al que vende los musicos. Yo no se si eso esta bien o esta mal, solo digo que así es como yo funciono, y hasta ahora sigo funcionando así. Ahora, de repente tengo más responsabilidad, por los años y toda la cosa y porque hay un montón de gente que escucha los discos y hay que hacer bien el trabajo. Esa es la historia con estos discos, por lo menos hasta el “Hospicios”, los discos han estado mal grabados. “Yasijah” mas o menos. “Al final de la calle” lo hicimos totalmente apurados, aunque era un buen estudio. Yasijah por ejemplo, el tema principal tenia 25 minutos y en esa época las maquinas no podían abrir canciones tan grandes. Uno entraba al estudio de grabación y subías la canción, y puta se demoraba como dos horas para cargar toda la canción. Todos estábamos así sentados en el estudio, ¡conchesumadre! dos horas sin gacer nada. Lo que ahora tu haces y ¡fus!, la canción te sube al toque, en esa época no. Tenías una Pentium 1 y “¡ah su madre!”. Las canciones cortas si subían, pero esa no. Había momentos en que no subía nunca, hemos pasado noches enteras. Llegamos a las 6 y 7 de la noche y daban las 10 de la noche y no había cargado la canción. Decíamos “¿sabes que?, deja que siga cargando y al día siguiente la trabajábamos”. Era terrible.

- Tu carrera con Leuzemia y como cantautor… ¿hay cosas que puedes hacer con una y no con otra?
- No, es simplemente comodidad para unos. Para mí de hecho es más tranquilo porque estoy trabajando sin nadie más a mí alrededor. Entre más personas haya en un proyecto vas a tener mas conflictos. No vas a encontrar que todos están al 100% y que todos tengan la misma onda, es un poco yuca eso. De pronto de allí a unos diez años a esta parte canto solo y la respuesta es cada vez mayor. Con la banda lo que hago es poder plasmar cosas mas ambiciosas, que tienen muchos instrumentos, que tienen muchos quiebres. Lo otro individual es canción no mas, canción por la canción misma. No es trova, no es nueva canción, no es música urbana, es canción. Igual tampoco acepto etiquetas para lo que hago. Son canciones.

- Pongamos el caso de Venezuela dónde tus discos como solista son desconocidos. ¿Cual de ellos te gustaría que fuera editado de primero?
- Si solamente es por la música y las letras me gustaría que fuera difundido “El zafiro de las galas”, que es un disco que me gusta muchísimo, me gusta como quedaron las letras, la música, todo. Si es por el lado del enfrentamiento con el público que te da un concierto, hay uno que se llama “El cantor de penumbras”. Es tan largo que tuvo que salir en un disco de Mp3, pues duró 4 horas. Casi todos mis conciertos son así, 3 horas, 4 horas, yo solito con mi guitarra. ¿Porque ese? Por las cosas que digo entre canción y canción, los monólogos que siempre me mando, la onda de la gente, que se pone chafa, te insulta y tu respondes. Ese tipo de dinámicas que a mi me gusta, el que la gente se comunique a ese nivel. Ese concierto fue tan dinámico, tan completo que dije “si lo han grabado sáquenlo todo tal cual”. Serian esos dos. Uno para que conozcan la musicalidad, las armonías, y otro para que conozcan mi rol frente al público.

- ¿En qué estas trabajando ahora?
- Después de bastante tiempo estoy entrándole de nuevo a las grabaciones, a hacer discos. Ojala pueda sacar este año tres discos, unos mas ambiciosos que otros. Mi último disco fue “Zafiro de las galas” y fue por allá en el 2007. De resto han salido discos de puros conciertos, como hay canciones inéditas “¡pun!” lo sacan, algunos sin mi consentimiento, pero ahí están.

- ¿Qué es lo más extraordinario que te ha pasado como músico
- ¡Puta! Sobrevivir tío. Sobrevivir no solo a los ochentas, no solo a los noventas, sino sobrevivir a todo. Lo mejor es que sobrevivo haciendo esta cosa que llaman música. Yo no hago otra cosa. Vivo de la música hace bastantes años. A mucha gente le puede parecer broma o increíble, pero vivo y sobrevivo de la música. Tengo la suerte de poder dedicarme a esto. El año pasado lo único que salio mío fue un libro, en donde contaba mis anécdotas de cuando era chivolo. Igual ha tenido súper buena respuesta, ya ha salido la segunda edición del libro, que acá en Perú es un triunfo épico. De pronto salio este tipo de vértices, de bifurcaciones en mi vida. Yo ya había escrito dos libros antes. El primero se llama “Los sumergidos pasos del amor” donde doy un poco a conocer el terreno en que se gestó la movida subterránea en este país. Sus influencias, el desarrollo que tuvo, porque se llama subterráneo, ese tipo de cosas que siempre me han preguntado lo respondo allí, con la esperanza de que nadie más me venga a responder lo mismo –risas-. Después el siguiente libro fue una cosa que hicimos entre dos personas, una persona que se llama Jesús Novoa, sobre mi vida y mis cosas. Se fue a vivir a mi casa, el es del norte del Perú, de Trujillo, y se mudó a mi casa, y estuvo viviendo ahí y todo lo grababa, las grabaciones de la madrugada, durante los almuerzos, tenia cientos de casetes. Cuando quiso recopilarlo todo se quedo a medias el pata, nunca lo terminó. Le dije “mejor dame todo ese material que ya tienes y yo lo completo”. Lo comencé a editar, a darle forma, darle un poco de orden y al final lo hicimos entre los dos. Agregué algunas preguntas y respuestas que faltaban, y quedo una entrevista super larga. Igual quedó bacán. El tercero es este que recién he sacado, al cual le tengo mucho cariño, que es una cosa más como pensando para dárselo a mi mama y a mis hermanos mayores. Una cosa bastante de mi barrio, para que lo lean los mejores amigos que tuve durante la movida subte, porque solamente llega hasta los primeros días en que yo empezaba a tocar, mostrando un poco ese terreno. De pronto muchos chivolos se quejan de que la escena esta mal, que no hay facilidades para los músicos. ¡Puta madre! En mis tiempos no había instrumentos, no había internet, no había salas de ensayo, no había conciertos puta madre, y sin embargo se hizo camino.

- ¿Que autores, poetas o literatura te ha influenciado en tu vida como músico?
- No soy lector de libros. A los únicos que he leído son Mariátegui, Manuel González Prada. De afuera Nietzsche. En el campo mas musical Teodor Adorno, alemán, me encanta, esos libros densos e impasables me encantan, ¡puta que bacán! Pero de eso he leído poco, más bien Antonin Artaud, de poesía Rimbaud, los franceses surrealistas, algunos de Latinoamérica, Cernuda de España, César Vallejo por supuesto, pero por lo general no soy un gran lector. Lo que más he leído es literatura de rock, comenzando por las revistas como las argentinas como “Algún día” o “Pelo” que tenia toda una ideología política en un momento en que había todo este asunto de la represión militar en el país, que hacia que toda la escena argentina se desarrollara a media noche. Uno ve las revistas, los programas de radio, los conciertos: una de la mañana, doce de la noche, a esa hora empezaba todo. Esa ha sido una influencia muy grande para mí, soy muy fanático del rock argentino de los 70´s, siempre lo he sentido en el corazón. Con esa literatura he crecido y me he alimentado mucho.

- ¿Cuál es tu concierto soñado?
- Ninguno. No soy de esos que “ah yo quisiera tocar. Con Eric Clapton…” para nada. Quisiera ver a Pink Floyd en el 77 en el 74, verlo, no tocar. Soy un fan enamorado, y soy de los que sí creen que un fan enamorado es alguien que no tiene edad. Que está muy apegado, muy sujeto a una emoción tan grande, que no por el hecho de que uno cumpla 17 ó 18 años la vas a olvidar. Eso no pasa por mi cabeza. Justo salió una revista, y siempre la pongo como ejemplo. Se llamaba “Flecha en el azul”, que era de derechos humanos y todo eso. Y sacó una nota sobre las fans enamoradas, porque justamente Servando y Florentino habían llegado a Lima y había todo un revoltijo, y hubo un par de muertos y todo. Y comenzaron a analizar sesudamente esto de los fans enamorados. Y circunscribían esto de los fans enamorados a la adolescencia. Entonces mandé una carta a la revista y dije que no era así. Dije “Tengo 38 años y soy un fan enamorado”. Si yo veo a Rod Stewart por la calle, puta ¡yo me tiro encima, le corto un brazo y lo pego en la pared! Así lo siento, soy súper fan. Voy a cumplir 50 años y te digo lo mismo. Si yo veo, puta madre, a Bruce Springsteen, a uno de esos que han hecho que mi vida tenga sentido en la música, me voy a volver loco.

- Y de esos ¿A quien has tenido oportunidad de conocer?
- Por esto de la música he tenido la suerte de que puedes conocer a mucha gente que viene. Por ejemplo he hablado con Serrat, ese tipo de autores que se dan el tiempo de poder conversar con la gente. Calamaro es otro, que me gusta muchísimo. Cuando fui a verlo, fui al concierto no por Calamaro, sino porque su tecladista era Ciro Fogliata, que era un músico de una banda argentina de rock que se llamaba Los Gatos, que era de finales de los 60s. Puta, fui a conocer fue a ese pata porque 50 años de rock argentino estaban ahí. Estuvimos horas de horas hablando, nos hemos ido a los museos, etc. Fue un momento súper eterno. He tenido esa suerte de poder darle la mano a gente que ha hecho mucho por mí. Fernando Ubiergo, por ejemplo, el chileno que adoro. Sin él yo no habría tenido la imaginación de hacer las canciones que hago. Los giros que hago en las canciones, la armonías, todo es Ubiergo. Yo imitaba su fraseo vocal cuando recién cantaba en los 80´s.

- Antes de terminar me gustaría que me comentaras esa situación que hemos conocido al visitar el Perú. Después de 10 años Fujimori cuenta, según las encuestas, con un 20% de apoyo popular. Su hija Keiko, se dice, que será una candidata a la presidencia del Perú con bastantes posibilidades… ¿Te tocará componer una segunda parte de “El asesino de la ilusión”?
- Lo que pasa es que aquí parece que no hubiera mucha reflexión de los acontecimientos ni memoria. Parece que necesitáramos un museo de la memoria, una revista que todo el tiempo la esté refrescando. Parece que no se tiene mucha. Y como cada gobierno que sube es peor que el anterior, uno ve el anterior como que quisiera que vuelva, porque dice “este pata esta peor”. Cuando apareció Alan García en el primer gobierno y comenzó a hacer sus estupideces, la gente decía “nos quedamos con Belaúnde”, y ese también fue un desastre. En su gobierno hubo más desaparecidos que en cualquiera de los otros siguientes gobiernos, pero aun así preferían a ese señor que al que tenían en la actualidad. Así ha sido con los siguientes gobiernos. Ahora están esperando votar por gente como Alejandro Toledo, que era un tipo totalmente indolente, que cuando había desastres en el sur, el tipo se iba en su avión parrandero a celebrar, con todos sus compinches, había una total falta de amor por la gente. Y la gente va a votar por él, porque prefieren eso a votar por gente como Ollanta Humala o gente allegada al actual gobierno. Entonces estamos condenados a estar repitiendo siempre el mismo plato.




(Fotos y videos del concierto en "La Noche", Barranco, 01 de abril 2010)

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