Publicado por Exilio Interior 01
En 1995 lo
que se conocía como escena punk en Venezuela sufría un extraño proceso de
mutación. Por un lado, todo el movimiento que se generó en los primeros años de
la década estaba agonizando. En Caracas, durante esos años hubo tres epicentros
“punks” en la ciudad, dos de los cuales se enfrentaban furiosamente entre sí.
Por un lado estaban quienes frecuentaban el Ateneo de Caracas, el Colectivo
Rajatavla. Por otro, quienes orbitaban la Plaza Altamira. Y por último,
quienes hacían vida universitaria en la UCV.
Cada núcleo tenía sus propias bandas y publicaciones y eran
la referencia para lo que se intentaba hacer en otras ciudades. A mediados de
década esta dinámica se había agotado, y los conciertos y la difusión de
fanzines se habían reducido notablemente. Es en esta época en donde nace Crisis
Política, no en Caracas sino en Guarenas, una ciudad dormitorio del área
metropolitana. Los dos motores de la agrupación eran Gabriel Carrero (quizás
uno de los mejores bajistas de las bandas de entonces) y Nervinson Machado, muy
influenciados por el sonido Dead Kennedys. Crisis Política realizó pocos
conciertos: algunos en Guarenas y Guatire, uno a beneficio de los primeros
números de El Libertario, y quizás dos acompañando a la banda canaria Garrote
Vil en su gira por el país, una de las primeras agrupaciones foráneas que se
animaba a visitarnos y presentarse por el circuito independiente.
Dentro de las normas que regían por esos días a las bandas punks, Crisis Política era un conjunto heterodoxo. Por un lado en la búsqueda de sus letras, que si bien temáticamente no eran una innovación, si pretendían ir un poco más allá de las 4 frases típicas de siempre. Por otro lado, sin renegar de su propia esencia, la banda se presentó en sitios a los que otras no se atrevían, como por ejemplo el local nocturno Doors. Por último, durante su corta existencia por la banda pasó una constelación de guitarristas y bateristas diferentes. Asimismo, por el intento de introducir otras influencias al sonido hardcore, como por ejemplo el industrial, voluntad truncada por los vaivenes del combo. En 1996, Crisis Política graba una maqueta con excelente sonido, comparado al promedio de lo que grababan otras bandas, y la leyenda cuenta que las sesiones de estudio fueron finalizadas por un baterista contratado para tal efecto, debido a que en medio del proceso habían sufrido una nueva deserción. Aquella grabación fue titulada “Sangre nueva para el Estado” y reproducida artesanalmente en cassettes con tapa de imprenta. Si bien aquella cinta mostraba la influencia de Jello Biafra, dejó algunos temas memorables, como el propio corte que daba nombre al mismo, “El prisionero biológico” con una letra de Julian Beck (que ningún punketo sabía quien era) o su éxito “Auschwitz aun vive”, un tema profético sobre la violencia urbana, que diez años después muestra una vigencia renovada y que podría muy bien ser versionado por alguna de las bandas crust. De esta grabación fue tomado un tema para el Lp “América es bella para seguir resistiendo”, editado en México por Cryptas Records, dándole a los Crisis cierta proyección fuera de las fronteras.
Después,
tanto Nervinson como Gabriel se mudaron a Chile, dónde intentaron continuar la
banda, incluso presentándose en varias oportunidades con el adjetivo de “banda
de Venezuela”, lo que a la postre fue el final de Crisis Política. Nervinson
vive en México, dónde ha dado rienda suelta a su pasión por la poesía (http://exhumandoletras.blogspot.com/);
mientras que Gabriel ha vuelto a Venezuela y ha comenzado un nuevo proyecto
musical.











